Baúl de monstruos: Troll
- Romuria

- 29 abr 2019
- 3 min de lectura

Una enorme mole de piel verde llena de póstulas se levanta tras frente al grupo de aventureros. Estos comienzan a atacarlo con intensidad, pero las heridas de la criatura se cierran con asombrosa velocidad. La criatura parece no percibir el daño que recibe, pero esto cambia cuando el mago lo impacta con fuego. Los rugidos de odio del ser gigantesco resuenan en el bosque nocturno, mientras este se voltea y centra sus iracundos ojos en el mago que lo atacó. Este ser es un troll, monstruo icónico del folclor europeo.
El troll es un monstruo que posee regeneración. Cada ronda recupera vida y además puede hacer volver a crecer miembros cortados. Las partes cercenadas pueden cobrar vida y atacar a los aventureros. Incluso, en casos extremos, una extremidad puede hacer surgir un nuevo troll si se le da el tiempo necesario.
¿Cómo detener la regeneración?
El ácido y el fuego deshabilitan los poderes de regeneración del troll. Esto tiene un impacto sobre la psicología de estas criaturas. El troll pelea como berserker, debido a su gran fuerza y baja inteligencia, pero centra sus ataques en aquellos enemigos a los que considere con poderes mágicos. Para ello podemos realizar periódicamente salves de arcana con un salve de 15 y una penalidad de -2 para que el troll ubique a un enemigo con habilidades mágicas antes de que este las haya manifestado. En caso de detectarlo cargará sin importarle generar ataques de oportunidad a otros miembros del grupo de aventureros.
Otro aspecto del troll es su ira. Esta criatura pelea ferozmente y, aunque no le preocupen las heridas, responderá con violencia a cualquier provocación. Esto puede ser utilizado por los jugadores, ya que es posible que, si un personaje lo insulta durante la batalla, el troll concentre su poder sobre él, si es que no ha detectado a un mago.
¿Qué ventajas ofrece el troll para nuestras campañas?
La principal ventaja del troll en nuestra campaña es su versatilidad. En los diversos libros de monstruos de quinta edición podemos encontrar diversos tipos de troll, como uno de veneno, uno espiritual y otro podrido, cada uno de los cuales presenta un nivel de desafío distinto.
Otra ventaja de este tipo de criatura es la posibilidad de reutilizarlo como una amenaza recurrente. Por ejemplo, el grupo de aventureros pudo haber matado al troll en su primer encuentro, pero no quemó su cuerpo. Esto permite que los poderes de regeneración lleven a la criatura a resurgir y buscar venganza. ¿Sería la misma criatura? Posiblemente no. La idea de los diseñadores de quinta edición es que el troll puede mutar según lo que come o las condiciones climáticas en que vive. Así, un cuerpo en dejado en el despoblado y sometido a las variaciones climáticas durante su regeneración podría mutar en una variante más amenazante de su especie.
Esta situación abre arcos argumentales como la búsqueda de venganza de la bestia, el reinicio de ataques contra un poblado que se consideraba a salvo, el reclutamiento del troll por parte de otro grupo antagonista en nuestra campaña o hasta el uso de medidas extremas por parte de este monstruo, como destruir un dique para inundar el poblado donde el grupo de aventureros se refugia.
Además, nos permite tomar la batuta y crear las modificaciones que necesitemos sobre esta criatura. Cualquier monstruo puede ser adecuado a nuestras necesidades, pero en este caso enriquece la opción de que los aventureros pueden, por su descuido, haber facilitado el surgimiento de un mal mayor. Así podemos nutrir argumentalmente las nuevas habilidades de la bestia e ir expandiendo su potencial a través de la historia que narramos.
En conclusión…
El troll es una criatura cuya durabilidad y versatilidad la hacen destacar. Además, si la usamos de manera adecuada, podemos convertir al troll en una amenaza constante y en un enemigo que nuestros jugadores recordaran por mucho tiempo. Solo tenemos que usar la imaginación y fantasear sobre las variaciones que necesitamos de este sobreviviente por excelencia.






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